
Vino de Jabuticaba
De la jabuticaba, la uva brasileña que crece pegada al tronco del árbol. Sale un vino de color cerrado y fruta oscura. Se hace cuando hay fruta, así que no siempre lo hay.
- 12 % vol.
- Semiseco
Del mucílago
Del mucílago que se recoge el mismo día del corte, antes de que fermente solo en el cajón. Seco, de fruta madura y sin químicos ni conservantes. Es el producto con el que empezó todo.
Cómo se consigue Se envía










Qué es, qué lo hace distinto y para quién lo hacemos, en pocas palabras.
Un vino seco elaborado con el mucílago del cacao, la pulpa blanca y dulce que envuelve los granos dentro de la mazorca. No sabe a chocolate: sabe a fruta.
En la copa tiene un color ámbar claro y aromas de fruta tropical madura, con una acidez viva que lo mantiene fresco y un final seco y limpio. Su perfil recuerda a un vino blanco joven, pero con un carácter tropical que no se parece a ningún vino de uva. Es ligero, de 12 % vol., fácil de beber y sin conservantes ni aditivos. Funciona igual de bien como aperitivo que acompañando una comida.
Es el producto con el que empezó Heragon y el que mejor resume lo que hacemos: aprovechar todo el fruto del cacao de Guamal, también la parte que casi nadie usa. Se elabora de forma artesanal y en pequeñas cantidades. Una botella pensada para compartir, para sorprender en la mesa o para regalar a quien cree que ya lo ha probado todo.

Lo que dice la etiqueta y lo que conviene saber antes de abrirla.

Durante años vendimos el grano en bulto, como todo el mundo en la vereda. El mucílago se escurría en el cajón mientras el grano fermentaba, y nadie le daba más vueltas: era lo que sobraba.
Un día probamos a guardarlo en vez de tirarlo. Las primeras tandas salieron dulces y turbias; hicieron falta muchas pruebas para dar con un vino seco y limpio. Ese fue el primer producto de Heragon, y el que nos convenció de que del fruto entero podía salir mucho más.

El mucílago no espera. Si no lo recogemos el mismo día del corte, empieza a fermentar por su cuenta y se pierde. Por eso este vino se hace en la finca y no en una fábrica: hay que estar ahí cuando la mazorca se abre.
Del mismo día del corte a la botella, sin prisa y en tandas pequeñas.

Se recoge el mismo día en que se abre la mazorca, antes de que empiece a fermentar solo en el cajón.

Fermenta en tanques cerrados durante unas cuatro semanas, a la temperatura del taller.

Descansa hasta asentarse y tomar cuerpo.

Se trasiega y se filtra en frío para dejarlo limpio.

Se embotella y se etiqueta a mano en el taller.
Medio año de trabajo en la finca, en cinco fotos: del corte de la mazorca al grano que se vuelve chocolate, mientras su mucílago se vuelve vino.
Frío, entre 8 y 10 grados, en copa de vino blanco. Tiene la fruta madura del mucílago y un final seco que pide algo al lado.
Va bien con quesos maduros, con frutos secos y, claro, con una onza de nuestro chocolate al 65 %.

Así se trabaja el cacao en el piedemonte llanero, a pocos kilómetros de nosotros: el árbol, la cosecha y lo que pasa después.
Lo que más nos preguntan en el puesto cuando alguien lo prueba por primera vez.
No. El mucílago es la pulpa que envuelve el grano y sabe a fruta, con bastante acidez. El sabor a chocolate sale del grano tostado, y el grano no entra en el vino.
Es seco. La fermentación se come casi todo el azúcar de la pulpa; queda el recuerdo de la fruta madura, pero no el dulzor.
Guardado en un sitio fresco y sin sol directo, se conserva bien alrededor de un año. Una vez abierto, a la nevera y en los siguientes 15 días.
Sí, lo enviamos bien embalado. Escríbenos por WhatsApp y te contamos cómo llega a tu ciudad y cuánto tarda.
Sí. Reducido a fuego bajo da una salsa ácida que va muy bien con cerdo, y también sirve para macerar frutas antes de un postre.

Lo que conviene saber para conservarlo y disfrutarlo bien.
El exceso de alcohol es perjudicial para la salud. Prohíbase el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad.
Refrigerar y consumir en los siguientes 15 días.
Sin filtros ni ediciones. Son mensajes de gente que compró y quiso contarlo.
Muy rico, aunque para mi gusto lo serviría un poco más frío de lo que dice la etiqueta. La botella es bonita para regalar.
Lo llevé a una cena con amigos y fue lo que más preguntaron. No es dulce empalagoso: se siente el cacao al final, como un chocolate amargo. Ya pedí dos botellas más para diciembre.
Lo probé en un mercado de Guamal visitando a la familia y me traje una botella en la maleta. Aquí mis amigos no podían creer que se hiciera vino de cacao. Suave, frutal, con un final a chocolate precioso.
Traducido del inglés
Lo pedí por curiosidad, porque no sabía que el cacao daba vino. Llegó en tres días bien embalado y me tocó explicarle a media familia qué era el mucílago. Ya voy por la segunda caja.
Me lo regalaron sin saber qué era y me sorprendió. Frío, con un trozo de queso campesino, es otra cosa. Se nota que es hecho con paciencia.
Un amigo trajo una botella de Colombia y tuve que averiguar de dónde salía. No se parece en nada al vino de uva: más ligero, afrutado, con un toque de cacao al final. Pedí una caja y llegó intacta.
Traducido del inglés
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De la jabuticaba, la uva brasileña que crece pegada al tronco del árbol. Sale un vino de color cerrado y fruta oscura. Se hace cuando hay fruta, así que no siempre lo hay.

Piña madura fermentada despacio, hasta dejar un vino claro y ligero. Es el más fresco de los tres y el que menos veces se repite: también depende de la temporada.
Escríbenos y te decimos si hay, cuánto tarda y cómo llega. Si estás cerca, también puedes pasar por el taller.