
Vino de Jabuticaba
De la jabuticaba, la uva brasileña que crece pegada al tronco del árbol. Sale un vino de color cerrado y fruta oscura. Se hace cuando hay fruta, así que no siempre lo hay.
- 12 % vol.
- Semiseco
El catálogo
Del fruto entero del cacao sale casi todo: el vino del mucílago, el chocolate del grano, el té de la cascarilla. Y cuando la temporada lo permite, también vino de otras frutas. Todo a mano, en Guamal.

Unos van empacados y aguantan el viaje; otros solo existen donde se preparan, recién hechos. En cada tarjeta dice de qué parte del fruto sale y cómo se consigue.
Los tres van en botella de 750 ml y 12 % vol.: cambia la fruta, no el formato. Los de fruta se hacen por temporada, así que no siempre hay de todos.

De la jabuticaba, la uva brasileña que crece pegada al tronco del árbol. Sale un vino de color cerrado y fruta oscura. Se hace cuando hay fruta, así que no siempre lo hay.
Del mucílago

Del mucílago que se recoge el mismo día del corte, antes de que fermente solo en el cajón. Seco, de fruta madura y sin químicos ni conservantes. Es el producto con el que empezó todo.

Piña madura fermentada despacio, hasta dejar un vino claro y ligero. Es el más fresco de los tres y el que menos veces se repite: también depende de la temporada.
Estos no se comen, se hacen. Van a la olla o a la taza, con leche o con agua, y de ahí sale el chocolate de la tarde.
Del grano

Grano fermentado seis días, secado al sol y molido en piedra, como se ha hecho aquí siempre. Sin azúcar, sin leche y sin lecitina: la pastilla es cacao y nada más.
Del grano

Cacao molido y endulzado con panela orgánica, sin nada más. Se disuelve en leche o en agua y no pide azúcar aparte, porque la panela ya viene dentro.
Lo que ya viene listo: se abre y se come. De la barra para partir y repartir a los bombones rellenos, que son la parte más golosa del catálogo.
Del grano

Sesenta y cinco por ciento de cacao, que es donde el chocolate todavía sabe a fruta y ya se deja comer tal cual. Una barra de cincuenta gramos, para partir y repartir.
Del grano

Bombón de chocolate amargo relleno con el mucílago del propio fruto, todavía líquido. Se parte y sale la pulpa: cacao por fuera y cacao por dentro, en dos texturas que no se parecen en nada.
Del grano

Relleno de nibs, que es el grano tostado y partido. Cruje al morder, y eso es justo lo que no hace un bombón normal.
Del grano

Junta las dos cosas que mejor sabe hacer la casa: chocolate amargo por fuera y vino de cacao dentro, sin dejar de ser líquido.
Un solo producto, y sale de lo que en casi todas partes se barre y se tira: la piel fina que el grano suelta al tostarse.
De la cascarilla

La piel fina que el grano suelta al tostarse, recogida del mismo tostador y secada al sol. Huele a chocolate, sabe suave y no lleva ni rastro de cafeína.
Las que no viajan. Se preparan donde se venden —el mercado, las ferias— y se toman ahí mismo, bien frías.
Del mucílago

Fría, espesa y con sabor a cacao de verdad. Se bate en el momento y se toma ahí mismo: no hay manera de guardarla ni de mandarla.
Del mucílago

Mucílago de cacao con cítricos: ácida, ligera y bien fría. Sorprende a quien da por hecho que todo lo que sale del cacao tiene que saber a chocolate.
Del grano

Yogur artesanal con nibs de cacao dentro, así que se bebe y se mastica a la vez. Va refrigerado y aguanta poco: por eso se prepara por tandas y no siempre queda.
Sin filtros ni ediciones. Son mensajes de gente que compró y quiso contarlo.
Muy rico, aunque para mi gusto lo serviría un poco más frío de lo que dice la etiqueta. La botella es bonita para regalar.
Rico, pero esperaba que se sintiera más el vino. Igual lo volvería a comprar para probar otra vez.
Lo compré en la feria pensando que era otro chocolate más y terminé volviendo por tres. Lo partimos en la oficina y no duró ni una hora.
Para un asado al aire libre es perfecto: frío, frutal y no pesa. Lo llevamos al paseo de río y no sobró nada.
Refrescante como ninguna. Nunca había probado algo así: mitad limonada, mitad fruta del cacao. Ideal para el calor del Llano.
Por fin un chocolate amargo colombiano que no tiene nada que envidiarle a los importados. El 65 % está en el punto: intenso pero no áspero.
Con queso y almojábana un domingo, no hay más que pedir. Se deshace fácil y rinde bastante.
Espesa y con harto sabor a chocolate. Mis hijos piden que la traigamos cada vez que bajamos al pueblo.
Suave y fácil de tomar. Lo acompañamos con una tabla de quesos y quedó perfecto.
Aquí no hay carrito. Unos productos se pueden mandar y otros solo existen donde se preparan, así que la vía depende de cuál quieras.
El vino, los chocolates y el té están hechos y envasados: aguantan el viaje. Escríbenos por WhatsApp, dinos qué quieres y a dónde va, y te contamos cómo llega y cuánto cuesta.
La malteada y la cítrica se preparan en el momento, y el yogur se hace por tandas para cada evento. Nos encuentras en el mercado campesino de Guamal y en las ferias a las que vamos.
Se vende de las dos formas. La diferencia no está en el trato, sino en el precio por unidad cuando el pedido crece.
Te llevas una y ya. No hay pedido mínimo ni condiciones: pides lo que necesitas, cuando lo necesitas. Es lo normal si es para ti, para probar o para un regalo.
Si el pedido es grande, el precio por unidad baja. Y cuenta lo que sumes entre todo, no cuántas unidades iguales lleves: puedes mezclar vino, chocolate y té.
La malteada, la cítrica y el yogur no entran aquí: son líquidos y no se pueden enviar. Para un evento sí se preparan en cantidad, cuadrando la fecha y quedando en llevarlos hasta allá o en que pases a recogerlos.
Dinos qué te interesa y te contamos qué hay disponible ahora mismo, en qué presentación y cómo llega hasta donde estés. Sin formularios: un mensaje y ya.