Un vino de fruta hecho con jabuticaba, la llamada uva brasileña: una fruta negra y brillante que crece pegada al tronco del árbol.
Es un vino semiseco de color granate oscuro, con notas de fruta negra —mora, cereza madura— y taninos suaves que le dan cuerpo sin volverlo pesado. En nariz es intenso y afrutado, y en boca resulta redondo, con una acidez equilibrada que lo hace fácil de beber. Está más cerca de un tinto joven que de un vino de fruta dulce, y eso es justo lo que sorprende a quien lo prueba por primera vez.
Es un vino de temporada: solo se elabora cuando los árboles dan fruta, un par de veces al año, y cada tanda es limitada. Se presenta en botella de 750 ml, con 12 % vol., y se elabora de forma artesanal en Guamal. Una buena elección para quien busca algo distinto a los vinos de uva de siempre sin renunciar a una copa con carácter.